Sobre mi
Te ayudo a comunicar el mensaje que viniste a dar
En una sociedad acostumbrada a “más de lo mismo”, mi misión como comunicadora y mentora es ayudarte a que te animes a dar ese mensaje que viniste a dar sin miedo, sin vergüenza y que seamos cada vez más mujeres dejando de pedir permiso para decir lo que pensamos.
Hace unos años, miraba hacia adelante, con mis hijos pequeños y un día lleno de tareas que me daban dinero pero no felicidad. Mi trabajo no me representaba ni me animaba a hacer lo que realmente quería hacer.
Trabajé años en el mundo corporativo, en departamentos de comunicación y marketing, ayudando a empresas e instituciones.
El día a día se sentía vacío, sin un propósito que me llene el corazón.
El primer salto cuántico
Esta misión nace de un momento en el que sentía ganas de compartir lo que sabía pero tenía miedo. Miedo al qué dirán, miedo a equivocarme, miedo a ser juzgada.
- Quería aumentar los precios de mi servicio y no sabía cómo.
- Sentía que mi trabajo era desvalorizado y que mis clientes no apreciaban el verdadero valor de lo que hacía.
- Quería gritar a los cuatro vientos toda la experiencia, formación y conocimiento que había llevado a muchos clientes a obtener grandes resultados.
- Quería dar clases, charlas, cursos. Me imaginaba (como un sueño muy lejano) dando conferencias en otros países.
Cuando descubrí que una marca podría darme la confianza y la estrategia para hacer todo eso, encontré un camino.
Un día, de la nada, me postulé a un llamado a docente. Con un miedo enorme. Me llamaron para comenzar esa misma semana y tuve que atravesar el miedo y hacerlo. Fue la manera que encontré de saltar hacia mi sueño.
Pero ¿sabés qué? En el fondo sabía que esa habilidad me iba a llevar directo a lo que realmente iba a ser mi segunda carrera: docente, speaker y mentora. Tenía que hacerlo. No por mí, sino por muchas mujeres que necesitaban ese conocimiento que hoy les comparto.
Así que caminé hacia ese salón de clases, con miedo sí, pero caminé igual.
Y fue el comienzo de muchas formaciones grupales presenciales para instituciones y propias.
Fue el primer salto cuántico.
El segundo salto cuántico
Pero había otro escalón por subir. Otro miedo aún más grande. Quería dar charlas y ser speaker internacional. Parecía de risa (¿yo speaker?).
Recuerdo comentarios como “qué rostro que tenés”. O personas preocupadas que me decían “ y si te preguntan algo que no sabés”.
Recuerdo bien cuando escribí como deseo de fin de año “ser speaker internacional”. Se oía como una utopía y en ese momento lo era. No me
imaginaba el camino que me llevaría hasta allí.
Ese mismo año 4 meses después estaba dando una charla en otro país en un auditorio lleno en un congreso latinoamericano referente en mi rubro.
Fue el segundo salto cuántico.
El tercer salto cuántico
Ese mismo año viajé a España con una amiga a encontrarnos con otra vieja amiga. Eramos 3 lejos de casa, con sus sueños, lejos de sus hijos, lejos de sus zonas seguras, resolviendo y sintiendo que hacíamos nuestra vida.
Fue el tercer salto cuántico.
Así que luego de haber tenido trabajos corporativos en agencias de publicidad y en departamentos de marketing de grandes empresas decidí que mi camino era el de transmitir conocimiento.
Amo las marcas, amo el marketing y la comunicación porque le permite a las personas como vos, que tienen habilidades y hacen un excelente trabajo tener la vida que quieren trabajando de lo que saben y además ayudar a otros.
Las marcas son mágicas. Donde hay una marca que te brinda soluciones y te ayuda a conseguir tus metas, hay amor, hay agradecimiento por las personas que están detrás.
Mi visión con Escuela de Notables, es que nunca olvides que el conocimiento es la base del crecimiento. Y espero que aquí encuentres un lugar desde el cual crecer, fortalecerse y despegar. Quiero verte volar.
Quiero que despliegues tus habilidades al mundo y que todos sepan tu nombre, que reconozcan tu cara, que hablen de tí y de tu servicio.
Te deseo que construyas la vida que imaginaste y más.